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Mal momento para algunas libertades básicas, como la de expresión, controlada por el poder económico-político. Este blog hace guiños a la obra de Orwell y ejerce la libre expresión, sobre temas de información y comunicación, antes de que ésta sea controlada del todo por los poderosos.

jueves, junio 03, 2004

Periodismo Digital y Doblepensar 


"La mutabilidad del pasado es el eje del Ingsoc. Los acontecimientos pretéritos no tienen existencia objetiva, sostiene el Partido, sino que sobreviven sólo en los documentos y en las memorias de los hombres. El pasado es únicamente lo que digan los testimonios escritos y la memoria humana. Pero como quiera que el Partido controla por completo todos los documentos y también la mente de todos sus miembros, resulta que el pasado será lo que el Partido quiera que sea.
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Pero también es preciso recordar que los acontecimientos ocurrieron de la manera deseada. Y si es necesario adaptar de nuevo nuestros recuerdos o falsificar los documentos, también es necesario olvidar que se ha hecho esto. Este truco puede aprenderse como cualquier otra técnica mental.
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En el antiguo idioma se conoce esta operación con toda franqueza como «control de la realidad». En neolengua se le llama doblepensar."

1984. CAP. IX


Periodista Digital: chico para todo


En el tercer número de los 'Cuadernos de la Sociedad de la Información' que edita Auna, se apunta, además de que el futuro será más digital que impreso, que la tecnología tenderá a ubicarse por encima del periodista. La labor de intermediación informativa propia del periodista estará más diluida, dejándose la responsabilidad más en manos de las máquinas que en la del profesional. Un ejemplo de esta tendencia lo tenemos ya en Google News, donde la selección de noticias se realiza automáticamente, en base a diversos indicadores, como la frecuencia de aparición de ciertas expresiones en las noticias del día que recoge el sistema. El papel futuro del periodista se intuye más como multimediador, mediador con los ficheros y soportes multimedia, que como mediador informativo estrictamente hablando. Es decir, tendrá que preocuparse más porque la pieza llegue rápido y en varios soportes multimedia, que por el contenido de la misma.

Obviamente, esto implica un terreno abonado (más aún) para la manipulación interesada. Si el periodista no establece los filtros mínimos, preocupado más por no perder su trabajo y por conseguir editar y mandar lo antes posible, el engaño es más fácil todavía que hasta ahora.

Además, la manipulación mediante la reescritura del pasado, que se supone que debería ser más complicada gracias a la posibilidad del relativamente fácil acceso a las hemerotecas digitales, bases de datos, etc., se convierte, en realidad, en más fácil, pues la gente tiende a ser perezosa y a no investigar demasiado, y acepta sin mucha dificultad el mensaje que se les transmite a diario por los medios convencionales (digitales o impresos).

Así, aunque en las hemerotecas se pueda ver que EEUU y sus amiguitos de las Azores invadió Irak en busca de las armas de destrucción masiva que Sadam tenía, luego pasamos a creernos que se trataba de "querer tenerlas" y, finalmente, la cuestión pasó a ser, simplemente, derrocar a un tirano. No había problemas en reescribir el pasado y modificar cuantos documentos hiciera falta. Nos lo creemos todo.

Además, la digitalización del periodismo está tendiendo, en contra de lo deseable y esperable, a una concentración aún más atroz de medios, de los grandes medios (digitales), mientras que la contrainformación, la información y expresión realmente libre se produce de forma cuasi testimonial: uno se expresa libremente, sí, y se coloca lo expresado en un soporte digital; se crea una bitácora o algo por el estilo pero, en la mayoría de los casos, nos limitamos a gritar en el desierto, pues no hay más que ver las estadísticas de acceso a ésta y otras bitácoras para comprobar que el proceso de comunicación no es pleno si al otro lado no estás tú leyendo esto.

Afortunadamente hay voces, sean o no periodísticas, que consiguen salir un poco, o a ratos, del desierto. Michael Moore ha conseguido al fin distribuidora para su documental 'Fahrenheit 9/11', pero, para ello, antes ha tenido que ganar la Palma de Oro en Cannes, que no es cualquier cosa. El hecho de que Disney no se atreva a distribuir un documental ganador de este galardón debería escandalizar a medio mundo y alertar a la sociedad de lo que está pasando con el control de pensamiento. Un momento... Hummm, no, me asomo a la ventana y no veo movilizaciones.


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