
Guardia Civil de Tráfico (de Red):
-"Ehhh. Quieto parao. ¿Pero no ve que va vd. disparao vivo con el aLSD ése y se ha metio en un servidor seguro y casi se lleva palante dos firewall?. Ande, los papeles del Interné".
-"Bueno, yo, es que pensé que esto era algo libre y... al servidor seguro ese entré por error".
-"Sí, sí, por error, eso dicen todos. Ti ví a empapelá".
No sé, como que no lo veo.
Ahora se descuelga la SGAE, en su penúltima parida, con que quiere que
se cree un carné del internauta.Según Pedro Farré, abogado de la SGAE, el carné hace falta porque así se evitaría el anonimato de los internautas, lo que contribuiría a evitar delitos. Imagino que se refiere a los relacionados con la piratería musical.
No sé porqué, pero a mí me da que lo del carné sería una excusa más para cobrarnos otro canon pirata antipirateo. Es decir, siguiendo la lógica del canon del CD: te multo (un poco) por anticipado por si acaso te diera la tentación de piratear. Es decir, si compras un cd virgen es porque vas a piratear, por tanto te cobro una minimulta con cada CD virgen.
Aquí igual, si usas Internet es para piratear, por lo tanto te voy a cobrar una cantidad preventivamente (en el momento de hacerte el carné, p.e) ya que lo mismo te da por bajarte canciones en lugar de, como pensabas hacer, leer bitácoras, periódicos y hacer chat con tus amigos (pongamos por caso).
Si mi primo Orwell levantara la cabeza sonreiría con una mueca, entre triste y divertido, alucinado de ver cúan precisos se van cumpliendo algunos de sus disparatados (a priori) escenarios.
Lo próximo será que nos implanten un chip como el que le puse el otro día a mi perro, para que estemos controlados en todo momento. ¿Intimidad? ¿quién quiere intimidad? El que quiera intimidad seguro que es para hacer algo ilegal, o inmoral, que es peor.
¿Cómo? Ahhh, es verdad, que lo
del chip ya hay algunos meapilas que se lo ponen ellos solitos.
Y todo esto viene de lo mismo, de la codicia de las grandes discográficas y de los ladrones de la SGAE. No son capaces de darse cuenta de que el modelo de negocio con el que esperan seguir forrándose se viene abajo, que se les caen los palos del sombrajo. Lo único que intentan conseguir es alargar al máximo su estilo de vida de siempre, seguir ganando mucho dinero, y no cambiar mientras no sea absolutamente imprescindible.
Internet, y el movimiento de música a través de ella, ha venido para quedarse. Mientras esa gentuza no sea capaz de darse cuenta de ello, se joderán a sí mismos y tratarán de joder a quien se les ponga por delante de sus euros.
Con lo fácil que sería aplicarse aquello de "si no puedes con él, únete a él". En este caso hablamos de que la música se mueve y se moverá a través de Internet, y eso ya es así. La diferencia es que ahora se hace ilegalmente y gratis, cuando, si los lumbreras de la SGAE y las discográficas fueran algo más espabilados y menos ladrones, sería todo más fácil (y rentable).
Ahora mismo el único tipo de negocio que están dispuestos a hacer a través de la red es vender los discos de toda la vida en tiendas tipo Amazon o bien, vender las canciones en mp3 prácticamente al mismo precio que salen compradas en un CD. Es decir, ganándoles un 1000% en lugar de un 60% como hasta ahora.
A donde quiero llegar es a que si vendieran las canciones en mp3 a través de la red, pero a su precio real, la gente las compraría y ellos seguirían ganando dinero, y los aficionados seguirían asistiendo a conciertos, tanto o más que ahora.
El precio real de una canción mp3 en la red sería:
- Una pequeña parte para pagar el master y la grabación inicial
- Algo para promoción
- Algo para la compañía
- 10 centimos para el artista (ahora se lleva un euro por disco o así, ese sería el equivalente para una canción).
- Una pequeñísima parte para los responsables de los servicios de red y sistema de micro-telepago.
- En total una canción sale por, digamos, 25 céntimos. Un disco entero saldría por 3 euros como máximo.
Si tenemos en cuenta que el coste de distribución tiende a cero, todos los que intervienen podrían bajar la cantidad que reciben por unidad y, así, bajar aún más el precio e inflarse a vender, con lo que serían famosos a tope, llenarían estadios, se garantizarían futuras ventas... y ganarían aún más.
Pero no, no quieren verlo.
Lo que sí me da pena de verdad es que hay partes del negocio que ya son irrecuperables. Como siempre, son el eslabón más débil. Me refiero a gente como mis viejos amigos Antonio y Bali (y Charli, claro), o René (¿dónde te has metido, amigo?). En un encuentro casual con Antonio, me dijo que ya no se venden discos en las tiendas, que hasta él, la tienda de discos más sólida de la provincia, tendrá que cerrar dentro de no mucho si todo sigue a este ritmo.
Esa misma noche me di una vuelta por la ciudad, aún rumiando ese tema. Estuve en un par de garitos de copas. Los bares siempre fueron una buena opción para que los que trabajan en una tienda de discos se sacaran un pequeño sobresueldo con el que llegar a fin de mes. Sin embargo, el DJ también está agonizando.
Ahora en casi todos sitios de copas no muy grandes se estila el ordenador, con su Winamp y un buen montón de mp3 (piratas, claro) que hace el trabajo él solo. No es lo mismo un buen pincha (DJ siempre me ha sonado algo pedante) que una maquinita mal programada, claro, pero el dueño se ahorra un sueldo, y además, el dinero mensual en discos.
Lo de esta gente creo que está perdido, y bien que los siento por ellos. Lo de los artistas y discográficas aún tiene remedio, si ellos quieren, claro.
Los músicos, tal vez, poco a poco irán espabilando, autoproduiéndose, regalando las canciones por internet, contratando por ahí sólo el marketing de su producto.
Como las discográficas no espabilen... ellas también son prescindibles. La música no.