¿Cuántos metros te gustaría que tuviera tu vivienda?
¿Cómo te gustaría que fuera?
¿Cuánto estás dispuesto a gastarte en ella?
Así, a bote pronto, yo respondería:
- Más de 200 m. de casa y 400 m. de jardín. Además de 200 m. de piscina.
- Debería tener la mejor memoria de calidades, nada de muebles Ikea, todo calidad superior. Suelo de madera noble. Alfonbras persas. 3 criados, etc.
- Me gustaría gastarme en esa casa unos 200 euros al mes.
No hay nada como calentarse la boca deseando. Si total, desear es gratis.

Algo así no estaría mal si sólo hubiera que desearlo...
Me desayunaba esta mañana con un titular muy sonoro del diario
La Verdad que decía:
Sólo el 0,19% aceptaría una vivienda de dichas dimensiones Los menores de 35 años se decantan por una casa de al menos 70 m2
Lo que pasa es que el artículo no explica que en las preguntas de
dicha encuesta de 2003 no se ofrecía un cruce precios/prestaciones. Es decir, se preguntaba a los encuestados:
- ¿Qué tipo de vivienda le gustaría comprar/ alquilar?: 1. Unifamiliar aislada / 2. Unifamiliar adosada / 3. Plurifamiliar / 4. Otra (especificar) ___________
- ¿Prefiere que dicha vivienda tenga: 1. Una sola altura / 2. De 2 a 5 alturas / 3. Más de 5
- ¿Qué superficie útil considera que debe tener la vivienda a comprar/ alquilar?: 1. - 40 m 2 / 2. De 40 a 50 m 2 / 3. De 51 a 70 m 2 /4. De 71 a 90 m 2 / 5. + de 90 m 2 (F.N.) / 9. NS/NC
- ¿Puede indicarme el número de elementos que Ud. considera necesarios para dicha vivienda?
En lo referente a las respuestas, al hablar de metros, los jóvenes respondían que deseaban (en tantos por ciento):
Menos de 40 m
2 0,19
De 40 a 50 m
2 1,09
De 51 a 70 m
2 7,59
De 71 a 90 m
2 65,33
Más de 90 m
2 25,31
En cuanto al resto de elementos, la respuesta mayoritaria implica que la vivienda elegida también debía reunir los requisitos:
- Ubicación en un núcleo urbano
- Preferentemente no adosada
- De una sola altura
- 90 m2 para empezar a hablar
- 3 dormitorios
- dos baños
- Cocina independiente
- Salón mediano o grande
- Garage imprescindible
- Trastero imprescindible
- Terraza imprescindible
- Calefacción imprescindible
- Tecnología digital imprescindible
- Servicios comunitarios imprescindibles
- Energías renovables imprescindibles
- Gas ciudad imprescindible
Mucho "imprescindible" ¿no?
También se les preguntaba a los jóvenes cuánto pensaban dedicar a pagar la hipoteca o alquiler. Y respondían (en porcentaje):
Hasta 180€ 21,62
Hasta 240€ 32,13
Hasta 360€ 32,20
Más de 360€ 11,69
Es decir, que a los jóvenes murcianos les gustaría una vivienda tipo como la descrita, pero eso sí, la mayoría de los encuestados, un 53,75%, no estarían dispuestos a pagar ni un euro más de 240 € al mes por esa vivienda.
La conclusión a la que llego tras ver los datos de la encuesta es que los jóvenes murcianos son muy modestos. Sí, modestos. Porque, tal y como se formulaban las preguntas, venían a preguntar por situaciones
ideales para independizarse. Y claro, puestos a ponernos en una situación
ideal, lo que sale de esa encuesta es muy modesto. Mi situación ideal se asemeja más a la descrita al inicio de este comentario.
Evidentemente, estamos en un momento en el que la situación ideal está muy lejos de la real. Ya quisiera yo poder tener una casa como la que indicaba al principio, y los jóvenes, en general, tener una casa como la que describe la citada encuesta por poco más de 200 euros.
Todo esto viene a colación, como habrá imaginado el paciente lector, al plan de vivienda de 30 m2 tan cacareado estos días.
Las soluciones políticas deben plantearse para casos reales, no ideales (de las utopías realizables ya hablamos cuando solucionemos esto).
En este caso hablamos de una situación en la que la vivienda sube un 20% cada año, donde el precio de ésta se mide en un tercio de nuestra existencia pagando hipoteca.
Las situaciones reales dicen que en España los jóvenes se independizan por termino medio a una edad en la que entran por los pelos en la categoría de jóvenes, en parte porque en España los jóvenes no acostumbran a pensar en dejar el hogar familiar al cumplir la mayoría de edad como en otros países, y en parte porque sólo de pensar en los precios de la vivienda entra la risa floja.
También es cierto que en otros países el tema de la vivienda no está como aquí y su filosofía al respecto poco se parece a la nuestra. El europeo medio está presto a independizarse al poco de hacerse mayor de edad, no sueña excesivamente con comprar una casa, y mucho menos a las primeras de cambio. Eso explica que el concepto de
minipiso no sea ningún concepto extraño para ellos.
Los jóvenes de esos países saben que no pueden pensar en comprar una mansión por las buenas, y que es natural vivir en un sitio barato hasta que terminan su carrera, encuentran un empleo mejor, consiguen ahorrar algo...
Pero parece que en España no. Aquí queremos vivir con nuestros padres hasta los 40 y entonces, y sólo entonces, comprarnos un chalet. Claro, luego vemos que incluso con 40 años lo del chalet no puede ser, y hay que ir bajando poco a poco las espectativas, hasta comprarnos un piso de poco más de 30 metros para que sea posible pagar la hipoteca y comer a la vez.
Entonces, si hacemos eso, y al final terminamos en el dichoso minipiso ¿qué pasa con las encuestas ésas de antes y con el plan del Ministerio?. Pues lo que he dicho antes, que una cosa es lo que nos gustaría tener y otra lo que se puede uno buscar con los recursos de que dispone.
Evidentemente, si tampoco es posible encontrar viviendas de 30 ó 40 metros a un precio asequible, pues terminaremos saliendo del hogar familiar no a los 40, sino a los 50.
Durante unos meses viví muy confortablemente en Bruselas, en un apartamento que tendría unos 40 metros: baño, dormitorio y salón-cocina. Y para qué más. Y ni siquiera era de las viviendas más pequeñas que vimos. En realidad era una casa de tres alturas reciclada en tres viviendas. El alquiler eran 700 euros. No quiero ni pensar qué nos habría costado un alquiler si no hubieran existido viviendas de menos de 90 metros, que parece el mínimo innegociable...

Ahí no había mucho más de 30 m...
Pero vamos, yo, por pedir que no quede.